lunes, 24 de marzo de 2008

Librerías de viejo


Así describe Max Aub una feria de libros antiguos en Barcelona:

“La gente revoloteaba y picaba en los tomos dispuestos en mostradores o cajoncillos. Salían a la venta tomos desparejados, folletos, novelas por entregas, tomos encuadernados de revistas desaparecidas, zaragozanos, guías, ejemplares faltos de cubiertas o con pliegos repetidos, volúmenes sueltos e incompletos de colecciones rebuscadas, devocionarios y algún mirlo blanco, sucio y cansado de tanta mano y poco ojo.”

Las bibliotecas cada vez tienen más en común con las librerías de viejo. Las tiradas de los libros nuevos son pequeñas, además se publica mucho y los libreros no pueden almacenar tanto stock. Así que encontrar en el mercado un libro de hace 20 o incluso 10 años cada vez es más difícil.

¿Donde buscar esa amplia franja de libros que se encuentra entre los recién publicados,los de moda, aquellos de los que hablan las revistas literarias y que vemos en los escaparates, y los que libres ya de derechos de autor, podrían estar digitalizados en la red, si fuera el caso?.
En la biblioteca o en la librería de viejo. Tenemos el mismo destino.

Somos guardianes de un soporte a extinguir, pero que es la base, los hombros del gigante sobre el que nos erguimos

2 comentarios:

Mafaldia dijo...

Si que es verdad que somos guardianes del papel, a extinguir por todos lo motivos que sabemos...
cada vez se publicará menos en papel pero de momento el placer de coger un libro, tocarlo, olerlo no es comparable con una edición digital en la que te dejas los ojos, la espalda y la paciencia, no se, creo que el futuro del libro de momento sigue siendo en papel (seguro que inventarán uno que no tenga origen vegetal) :)
Saludos bibliotecarios desde el frío.

Bibliotecarios de la Facultad de Políticas y Sociología de la Universidad Complutense dijo...

Hola amiga buragelesa,
Yo no veo tan lejano lo de la edición digital. Sólo falta un buen soporte, y que los editores en papel cambien el chip. El famoso Kindle de Amazón tiene buena pinta, pero aún hay miedo a que nos podamos descargar cualquier pdf de internet, y lo podamos leer cómodamente en el metro. Cualquier cosa que quepa en el bolso, y sea lo suficiéntemente versátil con los formatos, puede terminar por sustituir al libro