viernes, 25 de enero de 2008

Georg Simmel x 3

Esta obra ofrece un panorama caleidoscópico de la obra de Georg Simmel. Se nos habla del legado filosófico del autor, sus aportes a la ética y la estética, al campo de la pedagogía, la filosofía de la historia, la sociología, o bien los alcances del diagnóstico de la modernidad en el marco de la sociedad de nuestros días. También se da a conocer por primera vez en castellano el texto de Georg Simmel: Sobre la libertad.




El problema religioso / Georg, Simmel ; [traducido por: Francisco Ayala]

Este libro puede despertar en los lectores inquietudes que se conectan con la vida práctica: la fe, la muerte, la vida, la existencia, el tiempo, la finitud, la inmortalidad. Frente al hombre promedio, que vive la creencia como algo escindido de la vida, para el hombre religioso, la fe y la existencia se unen de forma indisoluble. Ambas formas ordenan dos mundos de la vida distintos




Rembrandt : ensayo de filosofía del arte / Georg Simmel ; traducción del alemán por Emilio Estiu
Los cuadros de Rembrandt son un buen lugar para mostrar las distintas tensiones que estructuran el pensamiento de Simmel.

Libros recién llegados



Crónica política de la Transición (1975-1982) : "El pasado no me ata" / Gregorio Doval
La Transición se produjo principalmente gracias al ambiente general de cambio social creado por la voluntad pública, con el respaldo evidente, expreso o tácito, de la comunidad internacional, con la coincidencia de unas circunstancias proclives y con la sabia actuación, motivos y motivaciones aparte, de un puñado de españoles decididos. Vista así, la Transición fue, en última instancia, la lógica e inevitable plasmación de los anhelos de todo un pueblo que, por primera vez en muchos años, tenía un futuro abierto por delante, un futuro de progreso y de normalización, que quería que discurriera plácida pero irreversiblemente.


Partidos políticos y democracia / Lucrecio Rebollo Delgado
La existencia de los partidos políticos en la actualidad se constituye en un elemento imprescindible tanto del Estado contemporáneo, como del sistema democrático. Esta obra pretende comprender la realidad actual de los partidos, y especialmente, en qué grado cumplen o se ajustan a las necesidad sociales.



Nacionalismo : cinco vías hacia la modernidad / Liah Greenfeld ; traducción de Jesús Cuéllar Menezo
La importancia del nacionalismo en nuestro mundo justifica la necesidad de realizar nuevos esfuerzos para comprenderlo. Para el autor, la identidad nacional es algo que se construye, y las naciones, según se definan en función de criterios individualistas o cívicos, o como colectividades étnicas, presentan grandes diferencias que afectan a todos los ámbitos de la existencia social.


Políticas de igualdad en España y en Europa : afinando la mirada / María Bustelo, Emanuela Lombardo, eds.
¿Cuál es el «significado» de la igualdad de género? ¿Cómo se enmarcael «problema» de la desigualdad de género en las políticas públicas?¿Qué «soluciones» se dan a ello? Este libro trata de contestar a estaspreguntas a través de un análisis de los "marcos interpretativos" delas políticas de igualdad en España y en Europa. Los temas tratadosson la conciliación de la vida familiar y laboral, la violencia degénero, la desigualdad de género en la política y los derechos delesbianas y gays.



Nicolás Salmerón y el republicanismo parlamentario/ Fernando Martínez López(ed.)
La personalidad de Nicolás Salmerón, filósosfo, catedrático de la Universidad Central, y tercer presidente de la Primera República, no deja indiferente. Su dimisión de la presidencia para no firmar sentencias de muerte, le da una imagen de político idealista que no sacrificó sus principios por mantenerse en el poder. Los artículos de este libro son fruto de las reflexiones de un encuentro celebrado en Almería, con motivo del centenario de la Unión Republicana

Lo que queda del marxismo/ Eudaldo Casanova
Si hoy preguntamos a Google por la voz de Marx nos encontramos con 23 millones dereferencias. Descontando un número significativo que nos remitirían a los famosos cómicos del cine de los años treinta y otras tantas que harán mención a personas con dicho apellido, común en el mundo germánico, la inmensa mayoría de las referencias aluden a Karl o Carlos Marx. Sin embargo este interés no se refleja en el mundo editorial, espejo de la cultura oficial, donde actualmente, es poco lo que se publica sobre el tema. Este libro pretende acercar al lector actual al los conceptos clave del marxismo y de su historia.

jueves, 24 de enero de 2008

¿De qué se habla?

La escritura es un fármaco, que deja las palabras prendidas con alfileres como en una colección de mariposas.

La lengua que usamos viene de un lugar colectivo que los hablantes comparten de forma inconsciente.

¿Y qué pasa con lo que decimos?.
Con las palabras designamos objetos o situaciones que nos llegan a través de los sentidos.

Pero las cosas no son lo que parecen: la materia está formada por átomos y campos magnéticos, tan alejados de lo que vemos como lo pudiera estar cualquier teoría metafísica, y los sentidos están supeditados a la naturaleza de nuestros ojos y oídos.
Además, cada persona tiene unas vivencias distintas, y según éstas interpreta los estímulos que recibe.

El lenguaje tiene que ser ambiguo para que cada uno pueda entender lo que dicen las palabras, según sus recuerdos y sus experiencias. Si las palabras tuvieran que significar lo mismo siempre, la comunicación sería imposible, porque las personas somos diferentes.

¿No es mágico que después de todo nos entendamos?

Un poco de Filosofía del lenguaje en la biblioteca.
También recomendamos leer a Bertrand Russell (pinchar enlaces)

martes, 22 de enero de 2008

Adiós, Sísifo, Adiós



Ayer crucé a la biblioteca de Económicas para sacar en préstamo El mito de Sísifo de Camus.
Si los personajes mitológicos pudieran serlo, Sísifo habría sido nuestro santo patrón.
Los dioses idearon un castigo para Sísifo, que consistía en empujar eternamente una roca hasta la cima de una montaña, desde donde caía por su propio peso, para empezar de nuevo, y así hasta el infinito.

Sísifo es una metáfora de la tarea inacabada del ser humano, pero también del trabajo repetitivo que hay que empezar de nuevo todos los días. ¿Quién no se ha sentido Sísifo alguna vez?.

Lo realmente trágico según Camus, es que Sísifo es consciente de su destino, aunque paradójicamente, esa sea también la clave de su victoria. Es “feliz”al saberse dueño de su situación, al aceptar las cosas tal como vienen: “hace del destino un asunto humano que deberá arreglarse entre los hombres”.

Mientras el Sísifo trabajador baja a reencontrarse con su piedra particular, o incluso cuando la empuja, le podemos invitar a gozar de su esfuerzo, a participar en las razones que a escala humana justifican su tarea, a relajarse un rato con los compañeros, a respirar aire puro, a montar un blog para contar su vida....

He cambiado a Sísifo por una rama de magnolio. También tiene su histora, pero la dejo para otro día.

...Y así no somos

Como cura de humildad, nos mandan estas fotos:





Biblioteca de La Sorbona




George Peabody Library, Baltimore, Maryland, USA



Handelingenkamer Tweede Kamer Der Staten-Generaal, La Haya, Holanda



North Reading Room, UC Berkeley, California, USA

lunes, 21 de enero de 2008

Así somos





Así eramos hace 14 millones de años; un lugar frecuentado por la fauna del Mioceno .


Y así somos ahora. La biblioteca está detrás de los árboles, justo enfrente de los yacimientos paleontológicos.

Tenemos muchos libros,





Salas de lectura con usuarios (atención a las sillas, son nuevas)







Y bibliotecarias :










La cocina del blog

domingo, 20 de enero de 2008

Flâneur


El botón browse, que aparece junto al de search en las bases de datos, siempre me hace pensar en el flâneur.

Cuando al consultar una base de datos pulsamos search, es porque sabemos lo que queremos: buscamos información sobre un tema en especial, pero al hacerlo en browse, sólo queremos curiosear, estar al día, vagar por el mundo de la información buscando algo que nos inspire. Es el mismo verbo que se usa para navegar por Internet, y para designar al programa informático que nos lo permite.

Flâneur es un término que utilizó Baudelaire sobre el que se ha escrito bastante. Viene del verbo francés flâner, que significa pasear, en el sentido de pasar el rato.

El flâneur es un observador de la vida urbana. Los cambios acaecidos en la sociedad francesa de mediados del siglo XIX, llevan a Baudelaire a cuestionarse si las ideas estéticas tradicionales eran adecuadas al dinamismo de la nueva sociedad. Y para empaparse de la realidad que gobierna las ciudades modernas , nada como convertirse en flâneur.

El flâneur y el turista tienen mucho en común: ambos son observadores de la realidad desde una posición ambivalente, y ambos lo hacen en su tiempo libre.

A principios del siglo XXI, una nueva forma de deambular se ha instalado en nuestras vidas, sin necesidad de salir de casa. El flâneur moderno vaga ahora por la red en busca de inspiración, de amor o de ciencia.

Sobre el flâneur: Libro de los pasajes / Walter Benjamin ; edición de Rolf Tiedemann ; traducción, Luis Fernández Castañeda, Isidro Herrera y Fernando Guerrero

viernes, 18 de enero de 2008

Lo que habla

La publicación es un pecado que perdón quizá no tiene (y menos en siglos en que la avalancha de producción editorial parece acompañar al proceso general de la producción en masa de inutilidades), y atenuación sólo puede alcanzar acaso por una de dos vías: una, que el producto apenas halle consumidores y, en tanta proliferación de letra impresa, se suma en un olvido casi semejante al de las palabras que volaban y se perdían en el aire; la otra, que los lectores que lo den por bien publicado y lo bendigan sean muchos (no masas, ciertamente: eso no sirve para para el caso) y la muchedumbre de ellos le dé una cierta absolución por su osadía”.

Agustín García Calvo se disculpa así al comienzo de su libro: Hablando de lo que habla .
Lo que habla, naturalmente es el lenguaje. Y para hablar del lenguaje, o bien lo hacemos como si fuera una cosa más, o si nó, el mismo lenguaje tendrá que volverse hacia sí mismo, y tratar de poner conciencia a lo que todos los hablantes saben, sin darse cuenta de que lo saben. Y ésta es la tarea de la gramática.

El lenguaje no es propiamente un hecho cultural, porque todos los hechos culturales se hacen precisamente de lenguaje.

El carácter subconsciente de la lengua tiene varios niveles, y en el más superficial, estarían aquellas normas menos fijas, tales como opciones de estilo, entonación, algunos tics sintácticos,o el vocabulario semántico.

Sólo en estos niveles pueden ejercer alguna influencia los individuos o las instituciones (escritores o academias), pero no en lo esencial del aparato de la lengua, del que los indivuduos no suelen tener conciencia.

La escritura, a diferencia del lenguaje, sí que es un hecho cultural, y sí que admite ser manejada por individuos o instituciones.

Para que la lengua fucione, es necesario que el hablante la interiorice en su subconsciente. A ese nivel, la lengua no es de nadie, porque es para cualquiera. Como la palabra “yo” hace referencia a cualquiera que esté hablando, pero a nadie en particular.

El lugar donde está la lengua no es consciente ni voluntario; tampoco puede tratarse de un individuo o un conjunto de ellos. Lo más cercano a esta realidad sería lo que designamos con las palabras “gente” o “pueblo”, pero siempre que las entendamos como referidas a una pluralidad indefinida. La lengua sólo representa a un conjunto de personas cuando es manipulada por instancias superiores.

Agustín García Calvo en la biblioteca (Pinchar enlace)
También es de García Calvo el artículo "Lenguaje" del Diccionario de Terminología Científico-social de Román Reyes

jueves, 17 de enero de 2008

La vida de las palabras

De Oriente, como los Reyes Magos, nos llega esta colaboración de un amigo del blog:

Las palabras tienen vida propia. Y más larga que la nuestra. Estaban aquí 50.000 años antes de que naciéramos y seguirán aquí mucho después de que hayamos dejado de tener una lengua con la que pronunciarlas.

Hay palabras que son como turistas aventureros, que viajan de lugar en lugar cambiando de significado, igual que el turista cambia de ropa en función del lugar que va a visitar. En un idioma del centro de Camerún, “nasry” significa “hombre blanco”. La palabra viene del árabe “nasry” o “nasary” que significa “cristiano”. Y el origen último de ese “nasary” no es otro que la ciudad de Nazareth.

Otras palabras son como turistas norteamericanos, que quieren comer hamburguesa y ver beisbol en la televisión y les da lo mismo que estén en Moscú que en Timbuctú. Julio César era un tipo que mandaba tanto que su nombre quedó en latín y luego en español como “il capo di tutti capi”. Pero no sólo ahí. En alemán dio la palabra “kaiser”, en ruso “zar” (pronunciada “tsar”) y llegó hasta el tibetano, bajo la forma “gesar”. En todos estos idiomas el significado es el mismo: “el que manda”. Por cierto que los rusos debían andar faltos de jefes, porque la palabra para designar al emperador, “zar”, se la tomaron al latín y la palabra para designar al rey, “karol’” se la tomaron nada más y nada menos que al mismísimo “Carlomagno” (“Carolus Magnus” en latín).

Hay palabras usurpadoras, que vienen de la nada y roban el puesto a otras que traían un largo linaje. Quienes investigan a la lengua madre original, que dio origen a todas las demás, han detectado una raíz “kuan” que significaba “perro”. De ahí vienen el latín “canis”, mongol “qani”, el coreano “ka”, el gamergu (lengua de la familia afro-asiática) “kene” y el achomawi (lengua de la familia amerindia) “kuan”. En español la palabra “perro”, de origen desconocido, suplantó a la original “can” que nos correspondía. El chucho pudo con el perro de pura raza. En inglés pasó algo parecido: el expósito “dog” le quitó el puesto al ancestral “hound” que debió conformarse con un nuevo significado restringido a “perro de caza”.

Finalmente está “puta”, que no sólo es la profesión más antigua del mundo. También es la palabra más antigua del mundo. En la lengua madre original “puti” era la vagina. Ahora que lo sé, no puedo llamar a nadie “hijo de puta” sin inclinar la cabeza en señal de respeto.